LA CIENCIA DETRÁS DEL JOVENCITO FRANKENSTEIN (II)

Ciencia Jovencito Frankenstein 2

LA CIENCIA DETRÁS DEL JOVENCITO FRANKENSTEIN (II)


Entrega anterior:

LA CIENCIA DETRÁS DEL JOVENCITO FRANKENSTEIN (I)


Eduard Cremades Martí

A continuación proseguimos con el análisis desde el punto de vista de la ciencia de la comedia dirigida en 1974 por Mel Brooks, El Jovencito Frankenstein.

El Dr. Frederick Fronkonstin empieza su clase magistral, tiza en mano, hablando del cerebro. Según sus propias palabras:

“If we look at the base of a brain which has just been removed from a skull there’s very little of the midbrain that we can actually see. Yet, as I demonstrated in my lecture last week, if the under aspects of the temporal lobes are gently pulled apart, the upper portion of the stem of the brain can be seen. This so-called brainstem consists of the midbrain, a rounded protrusion called the pons, and a stalk tapering downwards called the medulla oblongata which passes out the skull through the foramen magnum and becomes of course, the spinal cord.”

Mientras va recitando la lección, el reconocido cirujano ilustra un cerebro que, según se puede observar en la figura 1, dista mucho de ser una correcta representación de la realidad. Ello me motiva a lanzar unas preguntas a los lectores, ¿un buen científico ha de ser un buen ilustrador? ¿Una mala ilustración científica puede derivar en la adquisición de un conocimiento incorrecto? Sin duda, en el dibujo de la pizarra el mesencéfalo (midbrain) está situado muy por encima de su verdadera ubicación, mal ejemplo para los estudiantes.

Dibujo del cerebro realizado por el Dr. Frankonsteen.
Figura 1. Dibujo del cerebro realizado por el Dr. Frankonsteen.

Aunque pueda parecer que la ilustración científica sea un arte de antaño, no es difícil encontrar cursos, presenciales u online, de ilustración científica a lo largo y ancho del mundo, en universidades tan prestigiosas como la Cornell University, la Cardiff University o la University of Maastricht. Aunque en España se ofreció en 2008 un máster en la Universidad Miguel Hernández de Elche de ilustración científica y edición de imágenes, a día de hoy no existe una oferta como tal. Sin embargo, existe un proyecto llamado Il·lustraciència, muy activo en las redes sociales, que intenta recuperar este arte a través de la organización de cursos y premios. Sin duda, estas iniciativas hay que celebrarlas y apoyarlas ya que son claves para aunar las artes y las ciencias, ¡seguro que le hubiesen sido de gran utilidad a Frederick Fronkonstin! A continuación, puedes ver un par de obras seleccionadas para el Premio Internacional Científico y Naturalista Il·lustraciència:

Anatomía del gato Bengalí de Esther Merchán Montero.
Anatomía del gato Bengalí de Esther Merchán Montero.
Cephea Cephea de Ainsley Ashby-Snyder.
Cephea Cephea de Ainsley Ashby-Snyder.

Volviendo al Jovencito Frankenstein, si uno se fija en la explicaciones del Doctor, tan amplia jerga médica viene a explicar cómo el cerebro está conectado a la médula espinal y cómo viajan los impulsos nerviosos hacia todo el cuerpo. Para demostrar la diferencia entre los impulsos motores voluntarios e involuntarios, se requiere la presencia de un paciente de edad avanzada al cual se le realizan dos experimentos:

El primero de ellos consiste en pedirle al anciano que levante la rodilla izquierda, movimiento que empieza en el córtex cerebral y pasa a través del tronco encefálico hasta los músculos involucrados.

El segundo experimento se basa en simular un golpe al anciano, sin previo aviso, quien se contrae para evitar los posibles daños. En este caso, el Doctor explica la relación entre el sistema nervioso periférico y el sistema nervioso central, los movimientos se realizan independientemente del deseo del individuo. Pero, ¿se puede inhibir la respuesta involuntaria de un individuo? Según el Dr. Fronkonstin es tan fácil como aplicar una pinza metálica en el cogote de una persona para anular su voluntad. La presión aplicada simula una lesión en el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) que, según palabras del doctor, una vez ocurre es irreversible y nunca se puede volver a conectar. Creo que no hace falta recordar que el Dr. Frankenstein, su abuelo, asegura que es factible la resurrección de un cuerpo muerto a través de la regeneración del sistema central nervioso mediante el transplante del cerebro.

Aunque actualmente hay estudios que muestran la recuperación del sistema nervioso periférico a través de la destrucción de la mielina dañada por la celúlas de Schwann, estos mismos artículos afirman categóricamente que la regeneración del sistema nervioso central es imposible a través de este mecanismo. Así pues, a día de hoy el mito del Dr. Frankenstein continúa siendo eso, un mito.


Sigue leyendo en:

LA CIENCIA DETRÁS DEL JOVENCITO FRANKENSTEIN (III)


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BIBLIOGRAFÍA

CNS: Intro to Brain and Ventricles, Medulla Oblongata, Pons, Mid-Brain and CerebellumAntranik.

Guild of Natural Science Illustrators. Courses in Science Illustration.

Ilustración y edición de imágenesUniversidad Miguel Hernández.

Describen cómo se regenera el sistema nervioso periférico. Jano.

Study finds a key to nerve regeneration. Science Daily.


Nota del autor: Esta entrada participa en la LXII Edición del Carnaval de Química, alojada en el blog Huele a Química de Pedro Juan Llabrés.

Carnaval Química


 

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5 thoughts on “LA CIENCIA DETRÁS DEL JOVENCITO FRANKENSTEIN (II)

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